
Una de las cosas bonitas de vivir en una ciudad no tan contaminada y en vacaciones, es que aún se ven pajaritos cantando. Hoy mientras lavaba (si y a mano porque no creen que me gusta mucho gastar agua en lavadoras), escuché cantar a ésta torcaza que se paró en el poste de la esquina. No la había visto. A veces se paran otros pajaritos y hasta se ven loros volando…. ay que bonita es la naturaleza!

