El tenor español brinda una noche plena de momentos inolvidables

La música triunfó sobre el temporal. Después de prolongada espera a causa de la indeseada visita de la lluvia, Plácido Domingo alzó la voz para ofrecer un espléndido concierto a los pies del Castillo de Chichén Itzá.
El tenor español, la soprano Ana María Martínez, Armando Manzanero, la Orquesta Sinfónica de Yucatán y un monumental coro de 400 voces hermanaron en la emoción a los miles de asistentes al inolvidable Concierto de las Mil Columnas.

El programa comenzó con el Coro Monumental del Mayab, formado por niños y jóvenes yucatecos bajo la dirección de Luis Luna Guarneros, con “Macehual” y “Tunkul”, en lengua maya. Por último, “El caminante del Mayab”, himno de estas tierras.
Debido a ligera llovizna y luego de pedir unos minutos de paciencia, Plácido Domingo decidió omitir la primera pieza del programa, “La maldición de Fausto”, de Héctor Berlioz, y comenzó su actuación con la romanza “O souverain”, de la ópera “El Cid” de Jules Massenet.
Momentos antes, la actriz Edith González había salido a dar la bienvenida al público y en un intento de discurso poético lanzó loas a la luna, a la música, a Chichén Itzá…
Tras la primera actuación de Ana María, fue necesaria otra pausa por el agua, tras la cual Plácido cantó “Lamento de Federico”, de “L’arlesiana”, de Cilea. Luego, el programa ya no tuvo más interrupciones.

A partir de ese momento, sólo llovieron sobre Chichén Itzá emociones y sentimientos, lo mismo cuando Plácido cambió el traje por la guayabera para cantar tres temas con Armando Manzanero, que cuando ofreció “Peregrina”, “Las golondrinas yucatecas” —acompañado de Ana María— y varios temas con mariachi.

Con un “¡Viva Yucatán!” cerró el tenor, a la medianoche, su presentación en esta tierra del Mayab.
La música disipó incertidumbres para reinar en la milenaria capital de los itzaes.

