
Emmanuel hace vibrar al público que llenó el Siglo XXI
Son las 9 y media de la noche. El salón está lleno, ya no cabe un alma más. Los aplausos se dejan oír y los gritos no se hacen esperar cuando, sin previo aviso, se apagan las luces y las primeras notas de los instrumentos se escuchan en el escenario…
Llega una canción, otra y es con la tercera, “Bella Señora”, con la que el público termina por entregarse por completo a un Emmanuel fresco, lleno de energía, que se metió al público a la bolsa desde que apareció.
Lo prometió y lo cumplió. Anoche Emmanuel llegó con su espectáculo de la gira “Retro” e hizo vibrar a 4,000 personas que ocuparon hasta la última silla y llenaron hasta el último espacio del salón Uxmal del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI.
Durante dos horas, el público viajó de la mano con el baladista y cantó con él sus éxitos, con un sonido actual, pero sin perder la esencia del artista que se diera a conocer hace poco más de 30 años. “Antes, cuando salía al escenario me preocupaba pensar si me iban a aplaudir, hoy mi preocupación es llegar al corazón de todos, es entonces cuando el aplauso sale de lo más hondo y llena por completo”, comentó Emmanuel en un momento del concierto.
Fueron dos horas en las que el público, desde la primera, hasta la última fila, se mantuvo en contacto total con el artista.
Acompañado de todos sus músicos y bailarinas y la más alta tecnología de luces y multimedia, tal como ha llevado este show por toda la República Mexicana y el extranjero, Emmanuel salió al escenario vestido con pantalón de mezclilla desgastado, playera blanca y un saco a cuadros blancos y azules.
Cambió de vestuario en dos ocasiones, para mostrar la imagen juvenil y moderna que lo ha caracterizado en los últimos años.
Emmanuel demostró que todavía tiene energía para rato y la compartió con el público con canciones como “Toda la vida”, “Sentirme vivo”, “La última luna” y “Corazón de melao”, con las que hasta los más serios no pudieron evitar mover pies y caderas, y que arrancó aplausos de pie no en una sino en varias ocasiones, ovación que le obligó a regresar al escenario en dos ocasiones. Uno de los momentos más gratos fue cuando, sorpresivamente, reconoció el gran cariño que le une a Sergio Esquivel, para quien pidió aplausos.
Los jóvenes bailaron y cantaron a todo pulmón “Chica de humo”, pero los no tan jóvenes, aquellos que incluso no se conformaron con comprar boleto en las primeras filas, de la zona VIP, sino que llevaron consigo las portadas de sus antiguos acetatos, cantaron a capela al lado “Tu y yo”, “Tengo”, “Todo se derrumbó” e “Insoportablemente bella”, entre otras.
Ahí estuvo Emmanuel, entregando no sólo sus canciones y su voz, “que no es mía sino de Dios, que me la dio sin merecerla, como todo lo que hay en el Universo y que debemos cuidar”, sino el corazón, con reflexiones y recuerdos de los años que lo han hecho crecer como artista y que ahora entrega sin reserva en cada presentación… hasta el final.

