
Después de la mala experiencia en el Cumbachero no tenía ganas de ir a otro lugar de comida cubana, pero como había escuchado que este lugar estaba bueno, pues decidí darle una oportunidad.
Este pequeño restaurante familiar queda en Montecristo y la verdad que tiene buen ambiente.
Aunque no es precisamente para bailar, debido a los espacios reducidos, se puede y música en vivo está buena. Comienza a las 10:30 pm y si te gustan los ritmos tropicales y cubanos, te va a encantar.
En esa ocasión cantaron dos cubanos y una chica mexicana y la arman muy bien.
Lo que no me gustó es que huele mucho a humo y en un momento mis ojos ya estaban llorosos.
Las botanas son una combinación de entradas cubanas e internacionales, y aunque las mariquitas no las noté tan diferentes de los tostones, los dedos de queso estaban deliciosos.
Debido a la hora no pedí comida, solo una torta cubana que estaba deliciosa, que más que torta parecía baguete y vale la pena pagarla. Me gustaria regresar para probar los platos cubanos.
También volvería para tomar un mojito y las cervezas estaban bien. La carta no es muy amplia pero tiene de todo.
Los precios no son exagerados aunque tampoco son baratos.
La decoración cubana está muy bien y las ventanas simuladas tienen imágeens de la isla al igual que algunos escudos de armas de apellidos de familias.
Si quieren pasar un buen rato con los amigos y bailar (porque conversar es difícil), es una buena elección y un ambiente romántico con luz a las velas para parejas.
Abre a partir de las 6 pm.

