Ocho instituciones educativas yucatecas firmaron ayer la Declaración Universitaria a Favor de los Derechos Humanos, que busca promover la cultura y defensa de las garantías individuales en la docencia, investigación, extensión e investigación.
En el auditorio de la Universidad Mesoamericana de San Agustín (UMSA), atestiguaron esa firma el titular de la Unidad para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Ricardo Sepúlveda Iguíniz, y la representante regional de la Federación de Organismos Públicos de Derechos Humanos y presidenta de la comisión del ramo en Campeche, María Eugenia Avila López, entre otros funcionarios.
Por Yucatán se sumaron a esa declaración la Universidad Marista, el Instituto Tecnológico de Mérida, Normal Superior, Instituto Escolar del Sureste, Centro de Estudios Superiores de la CTM, Universidad del Mayab, Centro de Investigaciones Científicas de Yucatán y la UMSA.
A la lista, que quedó abierta a las instituciones interesadas, se sumaron el Centro de Estudios Superiores del Sureste, Universidad Valle de México campus Villahermosa, Universidad Autónoma del Carmen, las secretaría de Educación, Cultura y Deporte y de Gobierno de Campeche, el Instituto Campechano, el Centro Regional de Educación Normal Felipe Carrillo Puerto y la Universidad de Quintana Roo.
En ese mismo acto se instaló el Comité Regional Académico, instancia que se encargará de vigilar el cumplimiento de cada uno de los 17 compromisos que se adquieren con esa adhesión.
En su mensaje, Ricardo Sepúlveda dijo que el período electoral es momento de responsabilidad y participación ciudadana, que se debe traducir en una mejoría y consolidación de los derechos humanos, para impulsar ventajas tangibles para todos.
—Por eso un momento electoral es un tiempo propicio para hablar sobre derechos humanos como una tarea primordial del Estado orientada a garantizar seguridad, justicia y desarrollo.
Toca a las universidades sumarse y afrontar el reto de consolidar la cultura y la vigencia de los derechos humanos, agregó.
—No hay espacio de la vida humana y de la cultura que quede ajena a las implicaciones de una política de derechos humanos. Desde la seguridad y justicia hasta los ámbitos de la vivienda y el medio ambiente… Una verdadera política de derechos humanos, que busca garantizar su continuidad y transexenalidad no puede estar en manos del gobierno exclusivamente.— Wílliam Casanova Vázquez