Interés en borrar rastros de Oswald

Las investigaciones de su paso por México, “explosivas”

El testimonio del mexicano Ylario Rojas Villanueva sobre la presencia de Lee Harvey Oswald en Cozumel en 1963 para planear el asesinato del presidente estadounidense John F. Kennedy, junto con tres agentes cubanos, resultó falso, según la Comisión Warren.

Rojas firmó una declaración, con el nombre de Eladio Villanueva Ramírez, en marzo de 1964, ante agentes de la Dirección Federal de Seguridad. En ella admite que “eran falsas” las declaraciones que hizo al procurador Robert F. Kennedy y a otros investigadores estadounidenses sobre ese tema, afirma el historiador Elías Razur Antonio, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, que rastrea el paso de Oswald por nuestro país.

“Saqué la historia de los periódicos locales, con la esperanza de obtener una recompensa económica”, dijo Rojas.

“Para mí, los funcionarios de la Comisión Warren obligaron a Rojas a cambiar su historia”, afirma Razur Antonio, especializado en la historia de las relaciones de México y Estados Unidos.

—La anulación de su declaración es sospechosa. Los estadounidenses querían desvirtuar desde el inicio las pistas de Oswald en México, por razones muy poderosas —explica Razur.

La investigación de la conexión mexicana en el asesinato de Kennedy incluyó información falsa o incompleta. Un ejemplo: los datos sobre el retorno de Oswald a Estados Unidos. —Este regresó a su país el 2 de octubre de 1963 en el autobús No. 340 de la compañía Transportes Frontera, que cubría la ruta México-Nuevo Laredo, según la versión oficial —expresa Razur.

—Para el administrador de esa empresa, Gilberto Lozano Guízar, la lista de pasajeros de ese autobús, donde aparecen las iniciales de Oswald, no es un documento auténtico, según informes en poder de la Comisión Warren.

De acuerdo con Razur Antonio, hay muchas dudas sobre el paso de Oswald por México y de su probable estada en la Península de Yucatán, “en parte debido a la decisión del presidente de Estados Unidos Lyndon B. Johnson de suspender las investigaciones”. Razur dice que en el documental “Cita con la muerte, Kennedy y Castro”, del alemán Wilfried Huismann, Laurence Keenan, agente de la FBI enviado a la ciudad de México tras el asesinato de Kennedy para investigar una posible conexión cubana, asegura que las investigaciones realizadas en 1963 en México por parte de la FBI y la CIA eran “tan explosivas” que el propio presidente Johnson ordenó a los agentes volver a Washington y mantener el secreto.

Guerra mundial Johnson murió convencido de que Castro estuvo detrás de la muerte de Kennedy, pero prefirió ocultarlo con el fin de evitar la Tercera Guerra Mundial, añade Huismann en su documental. En el filme se entrevista también a Alexander Haig, más tarde secretario de Estado, quien citando a Johnson declaró: “No podemos permitir que crean que Castro pudo haber matado a nuestro presidente”. (Mañana: Oswald, luna de miel en Mérida) Hernán Casares Cámara

Yucatequeando
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