Seguramente se enteró del nuevo servicio de videollamada ofrecido por la principal telefónica de México. La campaña publicitaria fue masiva y, por cierto, bastante atinada. En concisas frases se pudo explicar el concepto: ver a la persona con la que estás hablando por teléfono. La idea no es para nada nueva, de hecho, es bastante añeja. En 1964 por primera vez Bell mostró el video teléfono en la feria mundial de Nueva York. Poco después, en 1969 salió la siguiente versión, pero además de grandes y estorbosos, era brutalmente caro usarlos. Una llamada de 3 minutos “con video” costaba unos mil quinientos pesos (a precio actual) y se puede decir que era una rápida sucesión de fotos, ¡no video!
Pasaron muchos años y en 1992 AT&T lanzó el VideoPhone 2500, un aparato que fue catalogado como el primer teléfono “con imagen en vivo a todo color”. Funcionaba con cualquier línea telefónica tradicional, pero el costo de unos mil quinientos dólares por unidad y la pésima calidad en el video, lo hicieron fracasar en poco tiempo. Esto de la “calidad” en el video tiene que ver con la cantidad de información que tiene que ser transmitida por la línea telefónica para que “se vea bien”. ¿Qué es verse bien? Que no se quede “congelada” la imagen a media plática, por ejemplo.
Todos estos intentos, experimentos y el servicio recién lanzado aquí en México, usan tecnología de transmisión de datos que se parece a un módem tradicional. De hecho, tuve la oportunidad de ver uno de los nuevos funcionando y, una vez establecida la comunicación por voz como siempre se hace, se le pregunta a la otra persona si desea iniciar “la cámara” y al aceptar, hay que esperar unos 30 segundos para que los dos teléfonos “se conecten”. Lo que debe estar pasando, imagino, es que se establece una conexión tipo módem y a través de esta se comprime y manda el video. ¿Comprime? Sí, es decir, se le baja la calidad para que finalmente se pueda ver en la pantalla del teléfono. En la demo que me tocó ver, se “congeló” en un par de ocasiones el video y hubo que volver a marcar.
La principal ventaja –comercial- de este tipo de video teléfono, es que el cliente no tiene que hacer nada adicional más que adquirir el servicio y conectar su nuevo aparato con pantalla. Para el caso mexicano, se paga una renta adicional de 89 pesos y las llamadas entre video teléfonos cuestan 1 peso el minuto, sin importar el lugar del destino dentro de México. Ahora bien, la principal desventaja –técnica- de este tipo de servicios es que la experiencia del video deja mucho que desear. Vaya, uno quisiera ver al ser querido, al cliente o a quien sea, pero en la tele de la casa, con una imagen tipo reportero de noticiero, es decir, a tamaño completo y con una definición y claridad perfectas. Eso, está muy lejos de la realidad usando tecnología de módems, algo parecido a lo que debe existir dentro de los videoteléfonos “convencionales”.
Si pasamos al servicio de banda ancha, la historia cambia, y vaya que cambia. Para aprovechar la conexión que ya se tiene, existen diferentes opciones que hoy en día que se pueden adquirir y usar, sin problemas de compatibilidad. La más sencilla –comercialmente hablando- es una cámara Web, que se conecta a la PC y si todo sale bien, se puede ver a la otra persona a un “tamaño” de imagen decente, pero, claro, se tiene que usar la computadora para esto. Cualquier opción de videollamada o videoconferencia con una PC tiene una ligera ventaja: casi nunca cuesta más. Es decir, no hay un costo específico asociado al uso de una Web cam, y, por cierto, la cobertura es prácticamente mundial.
Ahora, para los que usar una PC y Web cam se les hace demasiado complicad0 –lo sé, para mucha gente debe ser latoso encender la máquina y todo eso para ver a un pariente/cliente/contacto/amigo/conocido que no vive en la misma ciudad- existen algunas opciones como el Video Teléfono Ojo de Motorola, que cuesta unos 600 dólares (precio en USA) más renta mensual, pero que ofrece una pantalla más grande con imagen más nítida que los convencionales, además de que el diseño es totalmente vanguardista. Otra opción es del videoteléfono de Packet8, algo parecido al de Motorola, con un costo de 2 (dos) unidades por 300 dólares y una renta mensual de 20 dólares por usuario. Es más o menos lo mismo, usa la conexión de banda ancha para enviar y recibir video, obteniendo, dicen, excelente calidad.
Ejemplos sobran. Lo que me llama la atención es por qué la empresa telefónica no ofreció un servicio de video de alta calidad para los clientes que ya cuentan con banda ancha… ¿vendrá después? Ojala, porque no se cuánto tiempo aguante el usuario observando una pequeña imagen en una minúscula pantalla junto al teléfono.
Yo al leerlo, se que quitò las ganas de tenerlo.